Historia de ascensores en España

Historia de ascensores en España

Descubre la historia de los ascensores en España

¿Te interesa la historia de los ascensores en España? ¿Quieres conocer las curiosidades sobre este aparato aparentemente sencillo? Eso nos pasa a todos tenemos la curiosidad de saber cosas nuevas.

Antes de finales del siglo XIX, los ascensores eran un lujo reservado para la élite. El primer ascensor eléctrico, y el primer ascensor que funcionaba mediante una máquina de corriente continua, fue instalado por RW Thompson en 1892 en el Manhattan Office Building de Nueva York.

Los ascensores comenzaron a ser cada vez más usados ​​cuando se quitó el acero y la tecnología de los puentes grúa. Hoy en día es imposible imaginar espacios interiores y exteriores sin ellos. Los ascensores activan nuestro sentido del movimiento y son parte integrante de la arquitectura actual.

La historia de los ascensores en España empieza poco después de la invención del primer ascensor moderno. En 1675, el primer ascensor fue instalado en la Torre Eiffel y en 1853, una versión mejorada de los ascensores se instaló en el Palacio Real de Madrid. El sistema de poleas fue popularizado por un inventor llamado Otis, quien inventó el seguro que evita que el cabrestante caiga si se rompe.

El primer ascensor de España se encuentra en la puerta de Alcalá, específicamente en calle Alcalá número 5, el día 15 de diciembre del año 1877 iniciaron la instalación de su primera cabina, que se inauguró en 1909 en Madrid.

Primer ascensor España Alcalá

Al principio, el ascensor de Alcalá era relativamente primitivo: usaba contrapesos para equilibrarse, lo que requería que tanto el hombre como la máquina subieran y salieran. El diseño cambió poco durante los siguientes 100 años; la mayoría de las máquinas de los ascensores eran simples dispositivos horizontales accionados por cable que solo subían y bajaban, pero no volvían sobre sí mismos (como lo hacen los automóviles modernos).

Uno de los primeros ascensores de España se instaló en el Hotel Ritz de Madrid, en 1884. Fue una caja metálica con puertas de vidrio que se movía horizontalmente, desde la planta baja hasta la 1ª. Su invento, impulso y mecanización fueron obra del ingeniero español Leonardo Torres Quevedo (1852-1936), considerado uno de los principales precursores de la informática y uno de los más importantes científicos españoles de todos los tiempos.

Torres Quevedo inventó otros ascensores a lo largo de su vida, entre ellos el primer ascensor hidráulico en 1904 y el primero con cabina y puertas automáticas (1926).

En 1931, el ingeniero Juan Miro Quesada construyó un ascensor más potente en el Palacio del Parque de la Moncloa de Madrid. Estaba compuesto por dos cajas de mudanza separadas que se alimentaban de forma independiente desde un cable de tracción que iba desde el techo del edificio hasta el nivel del sótano. El éxito de ese diseño llevó a que se construyeran más ascensores en toda España en los años siguientes.

En 1933 se construyó otro ascensor para su uso en el Palacio de Oriente de Madrid por el ingeniero Matías de Rueda Díaz Vara. Presentaba una sola plataforma que se extendía sobre los dos niveles de la calle y un sistema de puertas automáticas.

La «modernización» del ascensor llegó a España muy pronto, con los primeros ascensores modernos instalados en 1885. En la década de 1920, las experiencias de algunos países habían producido más innovaciones en los ascensores, como:

  • El control y la regulación de la velocidad
  • La eliminación de problemas estructurales
  • El problema de las fallas mecánicas
  • Las consecuencias inherentes a las caídas

Primer ascensor a vapor

El primer ascensor a vapor se instaló en 1844 en el Real Casino de Madrid.

El primer ascensor con máquina de vapor fue instalado en una vivienda de Londres, Gran Bretaña, en 1852. Este sistema funcionaba por medio de un pistón accionado por vapor que subía y bajaba el carro elevador por un pozo vertical. Estos primeros sistemas eran inseguros y deficientemente controlados, y su uso se limitó a la hora de transportar mercancías o como medio de subir a la cubierta superior de los barcos.

En España, el primer ascensor patentado fue en 1877 por Juan José Mateo Hernández. Desde entonces, el ascensor ha ido evolucionando y renovándose. Hoy en día conocemos los modernos modelos de ascensor que tenemos a nuestro alcance en los edificios públicos y privados.

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En 1847, se inventó el ascensor hidráulico en Inglaterra, y para 1878, la empresa Thyssen-Bornemisza ya tenía una oficina en Madrid donde presentaba sus productos. Este año, se instaló uno de los primeros ascensores hidráulicos en España en el establecimiento comercial que los hermanos Mesonero tienen en la Calle de San Bernardo.

En 1890, se construyó un edificio de cinco plantas con ascensor en la Plaza de Canalejas (Madrid), y hacia 1900, hasta las casas más humildes habían instalado uno. En 1903, la empresa Thyssen-Bornemisza construyó el primer ascensor eléctrico.

Los primeros ascensores fueron hidráulicos, pero su instalación requería una gran inversión y muchos problemas técnicos: tenían un funcionamiento lento y una baja capacidad. La aparición del ascensor eléctrico permitió la implementación de este sistema de transporte vertical en edificios residenciales y oficinas.

El ascensor es uno de los elementos accesorios más interesantes que existen y todo el mundo a menudo tiene curiosidad por conocer su historia. Los ascensores son de lo último en tecnología y evolución, pero saber el pasado nos está ayudando mucho a entender el presente y futuro del funcionamiento y eficacia en los ascensores.